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Lawrence y Luis eran amigos desde muy jóvenes, fueron a primaria y secundaria juntos, formaban un dúo inseparable incluso después de terminar la preparatoria, eran casi como hermanos. Compartían su pasión por los deportes y las fiestas, ambos ganaron una beca deportiva en la misma universidad, lo que hizo que su relación durara mucho más tiempo.
Al llegar a la universidad hicieron su acto de presencia al mostrar su otra cara, hasta ahora se habían estado comportando por la limitación de tener a sus padres cerca, pero esa universidad estaba a muchos kilómetros así que tenían vía libre para hacer lo que quisieran, es entonces que encontraron un club de manga, el blanco perfecto ellos pensaron, y en unos pocos días la vida de los miembros de ese club se volvió un mártir, ya que ellos 2 se encargaron de hacerles la vida muy difícil durante casi todo el semestre.
Les robaban sus cosas, los agredían por diversión y los humillaban públicamente. Su mente no conocía límites a la hora de molestar al pobre club de manga, les gustaba sentirse reyes y nada podría cambiar eso, o si?
[Una semana después]
*gemido* *gemido* *gemido* *gemido* *gemido* *gemido*
Lawrence se despierta tras escuchar unos gemidos, inconsciente de la situación en la que se encuentra. en su mente hace solo un momento estaba durmiendo en su cuarto y ahora despierta y lo primero que ve es una bella mujer gimiendo como una zorra mientras mueve sus caderas contra la verga de un hombre, mientras esa escena sucedía enfrente de sus ojos sintió miedo y trato de huir pero el nuevo peso en su pecho hizo que perdiera el equilibrio y cayera. La impresión de la escena anterior fue tanta que ignoro por completo los cambios de su cuerpo hasta ese momento, le bastó con voltear la vista a un espejo en la pared para notar que lo que se reflejaba no era su atlético cuerpo masculino, en su lugar estaba una mujer de pecho voluptuoso usando lencería.
Otro hombre está en la habitación: es Tomás, el presidente del club de manga al que tanto habían molestado. Está claro que él es el responsable. Furioso, intenta atacarlo, pero basta con que diga «siéntate» para que su cuerpo se mueva solo y obedezca. Impotente ante las palabras de ese hombre, solo puede escuchar y mirar horrorizado la situación en la que se encuentra.
«Parece que por fin despertaste, Lawrence… o debería decir ¿Laura? Te veo un poco tensa, ¿qué tal si te masturbas mientras te explico unas cosas?»
En ese momento el cuerpo de Lawrence se mueve solo otra vez: se sube a la cama, agarra un dildo que está al lado, abre las piernas y empieza a masturbarse tal como le ordenaron. Entonces Tomás le cuenta todo lo que pasó.
Cansado de que lo jodieran todos los días, Tomás decidió darles una lección. Como no podía ganarles a golpes, buscó otra forma de enfrentarlos. Investigando en la dark web encontró unas pastillas que prometían cambiar el físico de las personas. Al principio dudó, pero decidido a cambiar su situación, las compró.
Hace una semana llegaron las píldoras mientras estaban recibiendo los maltratos diarios de Lawrence y Luis, las habían puesto en sus bebidas deportivas, las cuales bebieron hasta el fondo. Esa noche mientras dormían los cambios se hicieron presentes y a escondidas los miembros del club los sedaron para que no se despertarán y se los llevaron a su guardia.
Las píldoras los habían convertido en 2 mujeres de suma belleza y con un aspecto físico envidiable, Luis despertó primero mientras que dejaron a Lawrence en un estado de sueño profundo para luego encargarse de él, les tomó 2 días de sugestión hipnótica hacer que sus cuerpos solo respondieron a sus comandos, pero al final consiguieron quebrar el espíritu de Luis con quien experimentaron primero y ahora solo era una obediente zorra hambrienta de verga.
«Espera, ¿me estás diciendo que mi mejor amigo Luis es esa mujer de allá?»
«¿La que está chupando esa polla como si fuera un chupetín? Claro, ¿no la reconoces? Ahora no es más que la putita del club… igual que tú cuando terminemos contigo.»
«Estás enfermo, no te vas a salir con la tuya.»
«Enfermo es tener que soportarlos día a día, no saben cuanto dolor nos han causado, creo que es hora de que yo sea su dolor en el trasero ahora, ¡perra! Ven para acá.»
Tomás llamó a Luis y le ordenó participar en un trío con él y Lawrence. Encantada con la idea, soltó una risa juguetona y empezó a quitarle a su amiga las pocas prendas que le quedaban, sin perder oportunidad de tocarle las caderas, los pechos, el culo y el coño. A pesar de los esfuerzos de Lawrence por no mojarse, su cuerpo era demasiado sensible y con tanto manoseo de las manos delgadas de su amigo, resistirse era inútil.
«¡Luis, reacciona! Tenemos que salir de aquí», suplica Lawrence desesperado.
«Ya no soy Luis, soy Luisa, la tontita nerd que ama las pollas», responde Luisa.
Lawrence quien seguía masturbándose por órdenes de Tomás no podía creer que su amigo se hubiera convertido en eso, pero no podía hacer nada, su cuerpo no le respondía, es así que empieza esta historia de venganza, ahora los bullies se habían convertido en las putitas de quiénes molestaban quienes no dudaron en humillarlos tanto como ellos los humillaron, les pusieron trajes apretados, reveladores y sexys solo para burlarse, les forzaban a hacer cosplay de sus personajes favoritos y a cumplir todos sus fetiches.
A veces los cogían en grupo y otras veces solos.
O los dejaban toda la noche haciendo que una máquina las penetre sin parar, mientras las graban en vivo.
La vida se convirtió en un infierno para quienes ahora responden a los nombres de Luisa y Laura, un infierno que con el tiempo les quebraría el espíritu. Ya no eran los arrogantes y populares atletas de antes, ahora solo eran las perras del club de manga. Al principio en la universidad hablaban de su desaparición, ahora solo hablaban de su cambio, de cómo habían jodido al club para ocultar su amor secreto. Esa historia se esparció como pólvora más rápido que los empujones de Tomás mientras disfrutaba de su venganza diaria. Se sentía tan extasiado con el poder que pensó que podría hacer lo que quisiera. Por ahora eso tendría que esperar; por ahora tenía que ocuparse de alimentar a sus mascotas con su comida favorita: su semen.
Laura y Luisa eran amigas desde muy pequeñas, fueron juntas a la universidad, formaban un dúo inseparable incluso después de terminar el semestre, eran casi como hermanas. Compartían su pasión por los hombres y las pollas, ambas renunciaron a una beca deportiva en la misma universidad para convertirse en putas profesionales, lo que hizo que su relación durara mucho más tiempo.
El semestre finalmente terminó. Imagina la sorpresa de las familias de Lawrence y Luis cuando vean su estado actual… pero esa es otra historia.
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