Latest Post / Última publicación
- Get link
- X
- Other Apps
Carlos despertó sobresaltado, con la cabeza aún pesada. Lo primero que sintió fue el constante zumbido y la penetración profunda, rítmica y húmeda entre sus piernas. Intentó moverse y se dio cuenta horrorizado de que estaba completamente atado: muñecas y tobillos sujetos con fuertes correas negras, piernas abiertas de par en par. Sus nuevos pechos grandes apretaban contra el colchón, mientras su espalda se arqueaba.
—¿Qué… qué mierda es esto? —gimió con una voz aguda y femenina que lo heló.
Frente a la cama, Víctor estaba sentado cómodamente en una silla, observándolo con una sonrisa oscura y satisfecha.
—Buenos días, Carla —dijo con voz calmada y burlona—. Sí, ya estás despierta ¿Te gusta mi regalo de bienvenida?
Carla tiró de las correas, jadeando mientras el grueso dildo entraba y salía de su coño empapado.
—Víctor… ¡qué carajo me hiciste, hijo de puta! ¡Suéltame ahora mismo!
Víctor soltó una risa baja y se inclinó hacia adelante, disfrutando cada gemido.
—No. Esto es exactamente lo que te mereces. Durante años te burlaste de mí, me humillaste delante de todos nuestros amigos, me quitaste a Laura como si fuera un trofeo… y siempre presumías de ser una “máquina sexual”. Pues mira bien, la única máquina sexual aquí es la que te está follando sin parar.
Hizo una pausa, sonriendo al ver cómo Carla mordía su labio intentando contener un gemido.
—Cuando termine, no va a quedar ni rastro de ese Carlos arrogante. Solo una putita mojada, temblorosa y adicta a correrse. Y yo voy a estar aquí sentado todo el tiempo, grabando cada orgasmo, cada lágrima y cada vez que supliques que pare… o que no pare. Así que no te olvides de sonreir.
Carla echó la cabeza hacia atrás y soltó un gemido largo y vergonzoso, su cuerpo traicionándola mientras otro orgasmo empezaba a formarse, no pudo contener todo el placer y una sonrisa juguetona se formó en su rostro. Algo había quedado claro en todo esto, para Carla esta sería una noche muy larga
Comments
Post a Comment