Latest Post / 脷ltima publicaci贸n
- Get link
- X
- Other Apps
Leer anterior: Parte 7
El tiempo pas贸 volando.
"Antier era hombre. Ayer me convert铆 en mujer. Hoy… soy una esposa."
La boda finalmente lleg贸. Las campanas sonaban, el aire estaba cargado de tensi贸n y mis nervios estaban a punto de estallar. Meses de preparaci贸n hab铆an dejado mis hormonas completamente locas y el estr茅s me estaba matando. Pero todo eso desapareci贸 en el instante en que me vi frente al espejo con el vestido de novia. Era hermoso. Blanco, elegante, perfecto. Por un segundo me cost贸 reconocer que ese cuerpo que ve铆a reflejado era el mismo que alguna vez perteneci贸 a mi hija.
Cuando lleg贸 el momento de caminar hacia el altar, fue ella quien me entreg贸. Mi hija, dentro de mi antiguo cuerpo, ocupando el rol que en otro tiempo me hubiera correspondido a m铆. Sent铆 una punzada de tristeza al verla. Su expresi贸n era seria, casi contenida… pero en sus labios se dibujaba una ligera sonrisa. En ese momento entend铆 que, a pesar de todo lo que a煤n no hab铆a perdonado, estaba dispuesta a dejarme ir. Aunque fuera solo por hoy.
La ceremonia fue hermosa. Le铆mos nuestros votos con la voz entrecortada. Prometimos cuidarnos, amarnos y construir una vida juntos a pesar de lo absurdo y doloroso que hab铆a sido el camino. Cuando Tom me bes贸, el mundo se detuvo por un segundo. Ya no 茅ramos solo dos personas que se atra铆an mutuamente. 脡ramos marido y mujer.
Pensar en aquellos a帽os en los que estuve casado con la madre de mi hija me provoc贸 una extra帽a sensaci贸n de familiaridad. Pero esta vez… esta vez me sent铆a m谩s plena de lo que jam谩s me hab铆a sentido antes.
Y entonces lleg贸 lo m谩s esperado: la luna de miel.
Hab铆amos reservado tres d铆as en una isla privada, dentro del paquete exclusivo para reci茅n casados. Eso significaba absoluta privacidad. Sin invitados. Sin distracciones. Solo nosotros dos… y bueno, el personal de la isla
Desde el momento en que llegamos not茅 que Tom estaba inquieto. Apenas cerraron la puerta de la habitaci贸n, su autocontrol se rompi贸.
No hubo palabras. Solo deseo.
Me empuj贸 contra la pared y me bes贸 con una urgencia salvaje. Sus manos desgarraron el vestido como si no tuviera ning煤n valor. Sent铆 el aire fresco en mi piel desnuda mientras 茅l me levantaba como si no pesara nada. Me llev贸 hasta la cama y me abri贸 las piernas con una sola mano.
—Eres m铆a ahora —gru帽贸 contra mi cuello—. Completamente m铆a.
Su verga entr贸 en m铆 de un solo empuj贸n profundo. Gem铆 fuerte, aferr谩ndome a sus hombros mientras 茅l me follaba sin piedad. Cada embestida era m谩s intensa que la anterior. El sonido h煤medo de nuestros cuerpos chocando llenaba toda la habitaci贸n. Me dio la vuelta, me puso en cuatro y me us贸 como si fuera su juguete personal, jal谩ndome del cabello y golpeando mi culo con fuerza.
Acto seguido Tom decidi贸 hacer el papel del hombre machista, era un juego de roles que hac铆amos cuando quer铆amos darle un poco de “saz贸n” a la noche. Jugar el papel de una esposa indefensa ante la bestia de su marido despert贸 una sensaci贸n de excitaci贸n que no hab铆a experimentado nunca. Ten铆a sentimientos encontrados, me sent铆a vulnerable, d茅bil, peque帽a y por supuesto… muy caliente. No nos detuvimos ni cuando lleg贸 el servicio a la habitaci贸n. Los mayordomos entraron, dejaron la comida y salieron lo m谩s r谩pido posible mientras Tom segu铆a embisti茅ndome sin piedad, sin importarle que nos estuvieran viendo. De hecho, eso hizo que se comprometiera m谩s con el rol de esposo bestia y tom贸 la oportunidad para reclamarme como suya. Con sus fuertes brazos, me mostr贸 la diferencia abismal de fuerza cuando sin ning煤n esfuerzo me carg贸 y me convirti贸 en su onahole personal. Esa noche mi est贸mago termin贸 lleno… pero no de comida.
Los siguientes tres d铆as fueron un caos de deseo. En la playa, en el patio, en el jacuzzi, incluso en el ba帽o de un restaurante cercano. No hab铆a lugar donde no termin谩ramos cogiendo como animales. En alg煤n momento, medio en broma, le hab铆a sugerido probar algo para “mejorar el rendimiento”. No s茅 cu谩nto se tom贸 exactamente… pero esa noche sent铆 que estaba volando.
Para cuando termin贸 la luna de miel, apenas pod铆a caminar. Tuve que regresar en silla de ruedas porque mis piernas no respond铆an. Y aun as铆, si me preguntaran si lo repetir铆a… no dudar铆a ni un segundo.
Unos meses despu茅s de esa experiencia, lleg贸 la noticia que lo cambi贸 todo.
Estaba embarazada.
La idea de tener un beb茅 me cay贸 como un balde de agua fr铆a. Por un momento sent铆 que el mundo se deten铆a. ¿C贸mo pod铆a ser madre usando el cuerpo de mi propia hija? ¿Qu茅 clase de vida le estaba dando a ese ni帽o? Pero para Tom fue exactamente lo contrario: un sue帽o hecho realidad. Me abraz贸 con una fuerza casi desesperada y me bes贸 la frente una y otra vez, repitiendo que form谩bamos una familia de verdad.
Estaba claro que deb铆a darle la noticia a mi hija. No quise cont谩rselo por tel茅fono. Unos d铆as despu茅s fui a verla en persona. Segu铆amos hablando desde la boda, no con la frecuencia de antes, pero al menos ya no hab铆a ese silencio absoluto de aquel entonces. Cuando se lo dije, esperaba una reacci贸n dura… pero no fue as铆.
Se qued贸 callada unos segundos y luego solt贸 una risa corta, casi incr茅dula.
—Pues… qu茅 coincidencia —dijo—. Laura tambi茅n est谩 embarazada.
Me qued茅 congelada.
—¿En serio?
—S铆. Tres meses. —Sonri贸 de lado—. As铆 que… vamos a tener hijos casi al mismo tiempo.
Ambas nos miramos y, de repente, la situaci贸n nos pareci贸 tan absurda que empezamos a re铆r. Una risa nerviosa al principio, y despu茅s m谩s genuina.
—Piensa en el desastre —dijo ella entre risas—. Yo voy a ser el abuelo y el hermano al mismo tiempo. T煤 vas a dar a luz a tu propio sobrino… o sobrina. Y ese beb茅 va a ser hermano o hermana de mi padre que al mismo tiempo es su madre, y yo ser茅 su hermana que est谩 en el cuerpo original de su madre osea mi padre. ¿Qui茅n carajos entiende esto?
Seguimos riendo un rato, hasta que las l谩grimas se nos escaparon. No solo de risa. Tambi茅n de alivio.
Cuando por fin nos calmamos, ella me mir贸 con m谩s seriedad, pero sin rencor.
—No te voy a mentir. Todav铆a hay d铆as en los que pienso en lo que pudo ser mi vida sin el gran cambio. Pero… ya no quiero pelear contra esto. Seguimos en contacto despu茅s de la boda y, aunque sea raro, se siente menos pesado. Si este beb茅 nace, ser谩 familia. Y yo tambi茅n voy a ser padre… o madre… o lo que sea que resulte de todo esto.
Me abraz贸. Fue un abrazo torpe, raro, entre dos cuerpos que ya no pertenec铆an a quienes alguna vez fueron. Pero fue real.
Meses despu茅s naci贸 nuestra hija, ashley.
La sostuve por primera vez en mis brazos y sent铆 algo que no puedo describir con palabras. Era peque帽a, adorable, perfecta. Tom estaba a mi lado, con los ojos h煤medos, bes谩ndome la cabeza mientras murmuraba que 茅ramos una familia.
Poco despu茅s naci贸 el hijo de mi hija y Laura. Dos primos… o hermanos… o lo que la l贸gica ya no pod铆a explicar, creciendo casi al mismo tiempo.
Pasaron los a帽os.
Mi hija sigui贸 su vida con Laura. Nunca le contamos la verdad completa. Construyeron algo estable, imperfecto, pero real. Nos ve铆amos de vez en cuando. Hab铆a distancia. Hab铆a silencios. Pero tambi茅n hab铆a algo que se parec铆a, aunque fuera lejanamente, a la paz.
Yo cri茅 a Ashley con Tom. La vi crecer, re铆r, so帽ar… exactamente como una vez vi crecer a mi hija. La diferencia es que esta vez yo estaba dentro del cuerpo que la hab铆a tra铆do al mundo. A veces, cuando la miraba dormir, me invad铆a una oleada de culpa tan fuerte que casi no pod铆a respirar. Pero tambi茅n hab铆a amor. Mucho amor.
Una noche, a帽os despu茅s, mientras Tom dorm铆a a mi lado y nuestra hija descansaba en su habitaci贸n, me qued茅 mirando el techo.
Pens茅 en todo lo que hab铆a perdido.
Pens茅 en todo lo que hab铆a ganado.
Pens茅 en la mujer que soy y en el hombre que alguna vez fui.
Y por primera vez en mucho tiempo, no intent茅 elegir entre la culpa y la felicidad.
Simplemente las dej茅 coexistir.
Porque esa… era mi vida ahora.
La esposa de Tom.
La madre de Ashley.
Y, de alguna extra帽a forma…
yo misma.
Solo estaba yo en el cuerpo de mi hija…
No
Solo era yo en MI cuerpo
Fin.
- Get link
- X
- Other Apps
Comments
Post a Comment