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Descubriendo la verdad

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Rafael y Valeria llevaban ocho a帽os de matrimonio y, para muchos, eran la pareja ideal. Ten铆an una casa grande y c贸moda con gimnasio propio, buenos trabajos, viajes frecuentes, entre otros lujos. Rafael era un hombre exitoso, bastante celoso y controlador, siempre orgulloso de “su mujer”. Valeria, por su parte, era extrovertida, coqueta y a menudo se quejaba de que Rafael no entend铆a las presiones y deseos de ser mujer en el mundo actual. Ten铆an perspectivas diferentes de las cosas y cuando ambos ten铆an 茅xito es normal que los desacuerdos fueran constantes, pero lo cierto es que Rafael era un hombre entregado a su trabajo y los 煤ltimos meses la din谩mica familiar hab铆a sido muy reducida, algo que Valeria criticaba mucho. A pesar de las peque帽as discusiones, se quer铆an y cre铆an que su relaci贸n era s贸lida. Hasta esa tarde.

Todo cambi贸 para siempre el d铆a del Gran Cambio.

Rafael estaba revisando unos correos en su oficina cuando vio una luz a la distancia cada vez m谩s cerca, era tan destellante que en solo segundos cubri贸 toda la habitaci贸n con una potencia segadora. Al abrir los ojos nuevamente, ya no estaba sentado frente a su escritorio.

Estaba inclinado sobre la m谩quina de gl煤teos en su propio gimnasio casero, con las mallas deportivas bajadas hasta los tobillos. Un hombre musculoso, sudoroso y desconocido lo penetraba con fuerza desde atr谩s, sujet谩ndolo firmemente de las caderas. Se encontraba confundido por el cambio repentino pero lo que lo dej贸 m谩s impactado fue ver en la ventana como el reflejo de su esposa le devolvia la mirada

‘¿Qu茅 carajo est谩 pasando?! Este es el cuerpo de Valeria… ¡y la est谩n follando en nuestro propio gimnasio!’

La confusi贸n era total. Sent铆a cada cent铆metro grueso y caliente entrando y saliendo de su nuevo co帽o. La polla del hombre era grande y rozaba un punto interno que le enviaba descargas de placer que le nublaban la mente. Sus tetas colgaban, balance谩ndose con violencia con cada embestida. Los pezones duros rozaban contra el fr铆o metal de la m谩quina.

—Ahh… ¡espera! ¿Qu茅… qu茅 est谩 pasando? —gimi贸 con la voz sensual de Valeria.

El hombre solo gru帽贸 y aument贸 el ritmo, foll谩ndolo m谩s profundo y r谩pido.

‘Esto no puede ser real… Valeria me estaba enga帽ando aqu铆 mismo…’ pensaba Rafael, intentando mantener la rabia, pero el placer traicionero crec铆a con cada golpe. Sus piernas temblaban y su nuevo sexo apretaba involuntariamente alrededor de la verga que lo invad铆a.

Despu茅s de terminar en el gimnasio, el hombre, a煤n excitado, llev贸 a “Valeria” hasta la sala y lo empuj贸 sobre el amplio sof谩.

Rafael a煤n respiraba agitado, con las piernas d茅biles.

‘Tengo que detener esto ahora… no puedo seguir permitiendo que me folle’

—Para… por favor, para un momento —suplic贸 d茅bilmente, aunque su voz sali贸 entrecortada y llena de gemidos.

El hombre sonri贸 con picard铆a, pensando que era parte de un juego er贸tico.

—Tranquila, nena. Me encanta cuando haces el rol de esposa inocente —dijo, y sin esperar m谩s, se hundi贸 nuevamente en su co帽o empapado.

Rafael intent贸 resistirse, empujando d茅bilmente contra el pecho del hombre, pero cada embestida fuerte lo hac铆a gemir m谩s alto. El placer lo estaba venciendo. Sus caderas empezaron a moverse por instinto, saliendo al encuentro de cada penetraci贸n. Sus tetas rebotaban en su cara mientras el hombre lo follaba con fuerza sobre el sof谩.

—Joder… no… ahh… —gem铆a, pero ya no sab铆a si era una s煤plica o un ruego para que no parara.

La euforia y lujuria llenaban la habitaci贸n y aunque se sent铆a muy excitado Rafael se aferr贸 a su orgullo como hombre lo m谩s que pudo. Sin embargo, para cuando llegaron a la cama matrimonial, ya estaba completamente entregado al placer.

Estaba a cuatro patas, con el culo en alto y la espalda arqueada, gimiendo como una puta en celo mientras el hombre lo penetraba sin piedad desde atr谩s. Ya no hab铆a rastro de resistencia.

—M谩s fuerte… ¡por favor, f贸llame m谩s fuerte! —suplicaba entre gemidos roncos, empujando hacia atr谩s con desesperaci贸n para sentirlo m谩s profundo.

‘Esto es lo que Valeria sent铆a todo este tiempo… por eso me enga帽aba… es demasiado bueno…’

Cada embestida hac铆a que sus tetas se balancearan y que su co帽o chorreara. El placer era tan intenso que apenas pod铆a pensar. Solo quer铆a m谩s. Finalmente sus brazos incapaces de soportar las embestidas cedieron dej谩ndolo a煤n m谩s expuesto y de cara contra las s谩banas de su propia cama matrimonial.

En ese preciso instante, la puerta del dormitorio se abri贸 de golpe.

Valeria, ahora en el cuerpo de Rafael, se qued贸 paralizada en la entrada, mirando con los ojos muy abiertos la escena: su propio cuerpo siendo follado salvajemente, con la cara de puro 茅xtasis, la boca abierta y gemidos de placer llenando toda la habitaci贸n.

Rafael gir贸 la cabeza, a煤n empalado hasta el fondo, temblando y con los ojos vidriosos.

—Valeria… —gimi贸 entre embestidas—. Te perdono…

El hombre dio otra estocada fuerte y Rafael grit贸 de placer.

—Te perdono por haberme sido infiel… Ahora entiendo todo. Este placer es jodidamente adictivo… no quiero volver a mi cuerpo. Quiero quedarme as铆… quiero seguir sintiendo esto.

Valeria se qued贸 muda, observando c贸mo su esposo, en su antiguo cuerpo, se corr铆a violentamente con fuertes espasmos, gritando de 茅xtasis mientras su co帽o apretaba con fuerza alrededor de la polla de quien era su antiguo amante.

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