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Corto: Venganza al aire libre

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—Ja… ¿te das cuenta de lo que está pasando, Kenzo? O mejor dicho… ¿Keiko?

Plap… plap… plap… plap…

—Mírate, inclinada sobre el sofá de mi terraza, con ese culo perfecto empujando hacia atrás como una puta desesperada. ¿Recuerdas cómo te reías de mí en la oficina? ¿Cómo me robaste el ascenso que me merecía? ¿Cómo te follaste a mi novia solo para humillarme?

Marcus levantó su cabeza obligándola a mirarme de espaldas, arqueándole la espalda mientras seguía follándola con embestidas profundas.

—Usé un amuleto antiguo de mi familia, ese pasador que ahora llevas puesto. Te lo mostré esa noche que te invité a “arreglar las cosas”. Te reíste en mi cara, te burlaste de mí por última vez… y todo porque me dejaste ponértelo. Tus músculos se derritieron, te crecieron estas tetas, se te ensancharon las caderas y esa polla que tanto presumías desapareció hasta dejarte este coño tan apretado y mojado. Lo mejor de todo es que no puedes quitárselo por más que quieras, solo yo puedo devolverte a la normalidad.

Keiko gimió avergonzada, con la voz entrecortada:

—Marcus… por favor… detente… esto no es justo…

¡Slap! ¡Slap!

Dos nalgadas fuertes resonaron en la terraza.

—¿Justo? —me reí con crueldad—. ¿Ahora hablas de justicia, hijo de puta? Empuja ese culo más fuerte… ¡así! Buena zorra. Mírate cómo gimes. Tu cuerpo ya me aceptó aunque tú todavía te resistas.

Keiko jadeó y gimió más alto, intentando resistirse pero sin poder evitar empujar hacia atrás:

—Ahh… ¡mierda! No… no digas eso… yo… yo no soy… ¡Ahh!

Le aprieto las tetas con fuerza desde atrás y le susurro al oído con voz oscura:

—Dilo. Dime quién eras antes y quién eres ahora. Quiero oírlo de tu boca mientras te destrozo este coño.

Keiko, con lágrimas de humillación y placer, respondió entre gemidos rotos:

—Era… era Kenzo… y ahora… ahora soy tu puta… ¡joder!

—Así me gusta putita, ahora haz lo que te digo y demuestra cuanto amas mi verga, si lo haces bien puede que te devuelva a la normalidad.

—Si, señor…

(pobre estupido, de verdad cree que lo devolveré a la normalidad)

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