Latest Post / 脷ltima publicaci贸n

La madre de mi mejor amigo

馃憠 Read English Version

Mateo y Diego eran mejores amigos desde la secundaria, siempre hab铆an sido polos opuestos en lo que respectaba las clases. Mientras Mateo era alguien brillante y bien portado, Diego era un muchacho rebelde quien de forma milagrosa aprobaba siempre con la m铆nima calificaci贸n. No hab铆a motivo aparente para que este par fuera tan unido m谩s all谩 de que se criaron juntos y gracias a que viv铆an cerca del otro. Si bien ambos se apoyaban mutuamente, lleg贸 el inevitable momento donde el comportamiento de Diego fue demasiado lejos, tantos a帽os causando problemas finalmente llegaron a su l铆mite cuando decidi贸 hacer la “broma” de activar la alarma de incendios. Diego recibi贸 la amenaza de expulsi贸n inmediata si no se presentaba un familiar, Mateo quiso ayudarlo pero ambos padres de Diego estaban fuera por trabajo y el colegio exig铆a una reuni贸n presencial, era frustrante pero no hab铆a nada que 茅l pudiera hacer. Fue entonces cuando un hombre misterioso se les acerc贸 en un estacionamiento oscuro.

El desconocido, vestido con un traje impecable y sonrisa enigm谩tica, parec铆a un empresario. Se present贸 como Gen, un comerciante de pieles y trajes. Escuch贸 la conversaci贸n de los j贸venes sobre su situaci贸n y les ofreci贸 un “traje de silicona premium de 煤ltima generaci贸n” que pod铆a convertir a cualquiera en una copia perfecta de otra persona solo con una foto y una pista de voz. “Es solo por unas horas”, les asegur贸. Mateo, desesperado, acept贸. El traje era incre铆blemente realista: piel p谩lida, cabello natural y curvas perfectas. Se convirti贸 en una versi贸n un poco m谩s joven y atractiva de Lauren, la madre de Diego.

Lo que no sab铆a era que ese traje ten铆a una cl谩usula oculta: una vez puesto, si se usa para algo indecente, se quedar铆a as铆 para siempre.

La reuni贸n con el director fue tensa pero exitosa. Mateo, interpretando a Laura, logr贸 convencerlo de no expulsar a Diego a cambio del compromiso de disciplinarlo severamente. Satisfecho, regres贸 a la casa de su amigo para darle las buenas noticias, esperaba tambien advertirle que dejara de hacer ese tipo de estupideces.

Sin embargo, apenas cerr贸 la puerta principal, escuch贸 la voz de Ricardo, el padre de Diego, que hab铆a regresado antes de su viaje de negocios.

—Lauren, amor… llegaste justo a tiempo —dijo Ricardo con voz profunda y cargada de deseo, acerc谩ndose por detr谩s y abraz谩ndola por la cintura.

Mateo se tens贸 por la sorpresa. Intent贸 apartarse con suavidad, pero Ricardo se acerc贸, le tom贸 de la cintura y lo bes贸 con familiaridad. El traje reaccion贸 a su piel, sintiendo como si este se sintiera m谩s ajustado. El tacto ya no se sent铆a distante, era como si fuera su verdadera piel. Su cuerpo se sent铆a completamente real.

—Ricardo… espera, yo… estoy cansada del viaje —intent贸 excusarse Mateo con la voz suave de Laura.

Pero Ricardo no parec铆a dispuesto a esperar. Sus manos grandes subieron por su cintura y apretaron sus pechos con deseo acumulado. Mateo se hab铆a quedado paralizado, no sab铆a c贸mo proseguir, si se revelaba estar铆a comprometiendo a su mejor amigo, pero si no hac铆a nada tendr铆a que soportar que el padre de su amigo lo manoseara.

Siendo consciente de lo que pasar铆a si expulsaran a su amigo decidi贸 hacer el mayor sacrificio y se dej贸 el traje puesto. Ricardo, viendo el cambio de actitud de su esposa la llev贸 a la habitaci贸n y le dio unas pastillas para “aumentar” el placer. Ambos tomaron aquellas pastillas y de inmediato las cosas se volvieron intensas. Mateo sinti贸 una excitaci贸n arrolladora, sent铆a como cada parte de su cuerpo se estaba calentando, y cuando vio el pene de Ricardo, no se pudo contener m谩s.

Minutos despu茅s, la excitaci贸n y el 茅xtasis hicieron que Mateo cediera a los impulsos de su cuerpo, y tras cada chupada que le daba al pene de Ricardo sent铆a como aquel traje se volv铆a cada vez m谩s parte de 茅l. Finalmente Ricardio se corri贸 en la boca de Mateo, y su destino fue sellado por completo. Pero las cosas no terminaron ah铆, el efecto de las pastillas lo volvi贸 d贸cil y acto seguido a tragarse el semen del padre de su mejor amigo, se quit贸 la ropa lentamente y con pose seductora se acost贸 en la cama. Y ah铆 estaba Mateo, se encontraba tumbado en la cama matrimonial, completamente desnudo.

Ricardo estaba encantado con la iniciativa de quien pensaba y era su esposa, por lo que sin pensarlo mas levanto a la mujer en frente de 茅l y la acomodo encima de si en posici贸n de misionero, penetr谩ndolo con embestidas lentas pero profundas.

‘Mierda… esto no puede estar pasando. Tengo que salir de aqu铆…’ - Pensaba ricardo, recobrando un poco la conciencia por la repentina penetraci贸n

Cada vez que Ricardo entraba por completo, un placer intenso recorr铆a su nuevo cuerpo. Sus tetas rebotaban suavemente con cada movimiento y su co帽o, ya empapado, apretaba involuntariamente alrededor de la polla gruesa de Ricardo. Mateo intentaba mantenerse en personaje, gimiendo suavemente, pero la sensaci贸n era abrumadora.

—Te extra帽茅 tanto… —susurr贸 Ricardo contra su cuello, acelerando el ritmo mientras le besaba los pechos.

Mateo mord铆a su labio, luchando entre el p谩nico y el placer traicionero que lo invad铆a. El traje parec铆a amplificar cada sensaci贸n. Sus caderas empezaron a moverse por instinto, respondiendo a las embestidas. Fue en ese momento que cay贸 en cuenta de lo sensible que estaba su piel, 茅l como el tacto en sus pechos se sent铆a tan real, el c贸mo la verga de aquel hombre en realidad le estaba sacudiendo por dentro. Esto era m谩s que un simple efecto de la droga, genuinamente ten铆a una vagina y unos senos como parte de 茅l.

Su mente era un caos. ‘Soy Mateo… soy un hombre… pero se siente demasiado bien…’ El placer lo estaba venciendo. Empujaba hacia atr谩s sin querer, buscando m谩s profundidad. Ricardo lo agarr贸 de las caderas y lo follaba con m谩s fuerza, gru帽endo de satisfacci贸n. Es entonces que el cuerpo de Mateo recibe se帽ales electrizantes y sus piernas se debilitan como gelatina, estaba viniendo.

‘Ricardo… Querido.. *gemido* Algo est谩 viniendo, creo que deber铆amos paraaaaaar’

Despu茅s de correrse juntos en un orgasmo intenso, Mateo qued贸 jadeando sobre la cama, exhausto y temblando. Ricardo por su parte, parec铆a satisfecho y se fue a dar un ba帽o. Mateo aprovech贸 el momento, y aun con el semen de Ricardo escurriendo por su co帽o, y las piernas debilitadas, fue a la habitaci贸n de Diego esperando pedir ayuda.

Cuando entro a la habitaci贸n, noto que Diego no estaba ah铆. Hab铆a en su lugar una nota donde avisaba que ir铆a a casa de Mateo. Por su parte, mateo furioso decidi贸 no perder m谩s el tiempo y quitarse el traje sin importar que. Busco el cierre, esperando volver a la normalidad pronto pero fue en vano, descubri贸 con horror que era imposible. No hab铆a cremallera, ni cierre. El traje se hab铆a fusionado completamente con su piel, la desesperaci贸n lo invadi贸 y las ganas de llorar se hicieron presentes. Entonces escuch贸 en su cabeza una voz extra帽a. Era la misma voz del sujeto que le vendi贸 el traje, de alg煤n modo se encontraba en la habitaci贸n.

“Parece que finalmente lo has entendido, lo cierto es que sab铆a que esto terminar铆a as铆 y veo que lo estas manejando justo como lo esperaba”.

“Eres tu! ¿C贸mo me quito esta cosa? ¿est谩s detr谩s de todo esto?”

“Ya no puedes, una vez que haces algo indecente con ese traje se vuelve parte de ti, fue f谩cil hacer que tu amigo se fuera y mas facil aun hacer que su padre regresara antes”

“¿Por qu茅 haces todo esto?”

Aquel hombre adopt贸 la forma de Mateo y mientras su cuerpo se desvanec铆a dijo:

“Podr铆a decirlo ahora, pero lo cierto es que tengo cosas que hacer, disfruta del segundo round, esposa putita”

Mateo no daba cr茅dito a lo que ve铆a, el impacto fue tanto que sus piernas d茅biles no pudieron soportar m谩s y con su 煤ltimo esfuerzo se lanz贸 sobre la cama de su amigo. Para empeorar su situaci贸n Richard se acerc贸 y lo primero que vio fue a su esposa en la cama de su hijo.

“Veo que est谩s algo traviesa hoy querida, espero que est茅s lista para el round 2” Dijo Richard mientras revelaba su gran erecci贸n ante la muda expresi贸n de sorpresa de Mateo.

Ricardo lo gir贸 con facilidad y lo puso a cuatro patas. Mateo apenas tuvo tiempo de apoyarse antes de que lo penetrara desde atr谩s con fuerza renovada. La posici贸n era mucho m谩s intensa. Cada embestida hac铆a que su culo rebotara y que sus tetas se balancearan pesadamente.

—Ahh… ¡Ricardo! —gimi贸 sin poder contenerse.

Y asi como dos bestian en celo pasaron la tarde teniendo sexo en la cama de Diego. Esa noche, Diego finalmente regres贸 a casa y vio como su madre y su padre finalmente estaban en casa, sinti贸 alegr铆a al mismo tiempo que confusi贸n ya que su madre se supon铆a que a煤n estaba de viaje. Fue entonces que Mateo se llev贸 a su amigo a un lugar privado y le comento lo sucedido.

Los 2 j贸venes acordaron ser m谩s precavidos por el l铆o en el que se encontraban en ese momento, no pod铆an dec铆rselo a nadie y no ten铆an muchas opciones mas que fingir por el momento que eran una familia feliz.

A la ma帽ana siguiente, Lauren (Mateo) recibi贸 un mensaje extra帽o en su tel茅fono desde un n煤mero desconocido. La verdadera madre de Diego hab铆a desaparecido misteriosamente durante su viaje. Nadie sab铆a d贸nde estaba, simplemente desapareci贸. La noticia cayo como un balde de agua fr铆a que lo dej贸 en shock

Ricardo, ajeno a todo, abraz贸 a “su esposa” por detr谩s mientras preparaba el desayuno.

—Te ves diferente… m谩s hermosa que nunca —le susurr贸.

Mateo, ahora atrapado indefinidamente en el cuerpo de Lauren, solo pudo forzar una sonrisa y responder con voz temblorosa:

—Gracias, amor…

Comments