El concurso de cosplay estaba en su punto m谩s alto. El p煤blico se hab铆a dividido casi por la mitad. De un lado, un Batman imponente, con un traje de murci茅lago que parec铆a sacado directamente de las pel铆culas. Del otro, un Spider-Man 谩gil y carism谩tico, con el traje cl谩sico rojo y azul perfectamente ajustado al cuerpo. Las pantallas gigantes mostraban la votaci贸n digital en tiempo real: los n煤meros sub铆an y bajaban con cada grito, manteni茅ndose peligrosamente cerca del empate. Estabas en medio de la multitud, disfrutando el espect谩culo, cuando sentiste una presencia demasiado cerca. Un hombre que no reconoc铆as te miraba de reojo, con una sonrisa tranquila, casi amable. —Dif铆cil, ¿verdad? —dijo en voz baja, lo bastante para que solo t煤 lo escucharas—. Los dos est谩n muy buenos. ¿Cu谩l te gusta m谩s? Parpadeaste, inc贸modo. No era la t铆pica pregunta de un fan. Hab铆a algo en su tono que te sac贸 de onda. Intentaste dar un paso al costado para recuperar tu espacio, pero 茅l no se movi贸. —Puedo hacer que conozcas a cualquiera de los dos —continu贸, sin subir la voz—. De verdad. Eres un gran fan… se nota. Una mezcla extra帽a se te instal贸 en el pecho. Curiosidad… y al mismo tiempo una alerta sorda. ¿Qui茅n era este tipo? ¿Por qu茅 te estaba hablando como si te conociera? El ofrecimiento sonaba absurdo, casi rid铆culo, y sin embargo no pod铆as evitar sentir un tir贸n de inter茅s. Tragaste saliva antes de preguntar, intentando que la voz te saliera firme: —¿Cu谩l es el truco? 脡l sonri贸 un poco m谩s, ladeando la cabeza. —No hay ninguno. Solo quiero que el cosplayer ganador tenga un rato de calidad con un verdadero fan. Nada m谩s. Pero tienes que elegir. Sac贸 el tel茅fono del bolsillo con calma y te lo mostr贸 de reojo. En la pantalla estaba abierta la encuesta oficial del concurso. El contador en la esquina superior derecha marcaba apenas diez segundos restantes. —Tienes diez segundos. Tu mirada se qued贸 fija en la pantalla del tel茅fono.
¿Qu茅 camino elegir谩s?


—Ya veo… entonces Spider-Man —dijo el hombre con una sonrisa apenas perceptible—. Tiene sentido. Despu茅s de todo es un superh茅roe tan noble y valiente. Te gusta mucho el personaje, ¿no? Asentiste, todav铆a un poco tenso. —S铆… soy fan desde peque帽o. Me gusta mucho. De hecho tengo una figura de Spider-Gwen en mi escritorio. 脡l asinti贸 despacio, como si esa informaci贸n le resultara especialmente interesante. —Lo entiendo. Un trato es un trato. D茅monos la mano para formalizarlo. Lo miraste cuestionando sus intenciones, pero lo viste con la mano extendida y pensaste: ¿qu茅 es lo peor que puede pasar?
—Ya veo… entonces Batman —coment贸 el hombre con calma—. No te puedo culpar. Despu茅s de las pel铆culas de Nolan es imposible imaginarse una mala pel铆cula del Caballero Oscuro. Dime algo… de todos los villanos de Batman, ¿cu谩l crees t煤 que es el m谩s desperdiciado? Lo pensaste unos segundos. —Harley Quinn —respondiste al fin—. Hay otros cuyo potencial no fue aprovechado, pero ella m谩s que el resto. Ha aparecido en varias pel铆culas y medios, y en la mayor铆a solo la ponen como un atractivo f铆sico… la t铆pica loca atractiva. 脡l sonri贸 con un deje de satisfacci贸n. —Lo entiendo. Un trato es un trato. D茅monos la mano para formalizarlo. Lo miraste cuestionando sus intenciones, pero lo viste con la mano extendida y pensaste: ¿qu茅 es lo peor que puede pasar?
La votaci贸n qued贸, por primera vez, en un empate exacto. El premio se les reconoci贸 a ambos y la multitud estall贸 en gritos. Mientras la gente celebraba, el hombre te mir贸 con una decepci贸n abierta y casi ofendida. —Vaya, vaya, vaya… Te di una oportunidad 煤nica y veo que eres tan tonto como para desperdiciarla de esa manera. Me decepcionas. No le diste importancia. Le dejaste claro que era un completo extra帽o y que no quer铆as nada que ver con sus “ideas frikis”. 脡l suspir贸, encogi茅ndose de hombros. —Lo entiendo. No te molesto m谩s. Dame la mano y ese hermoso cuerpo tuyo no me volver谩 a ver. Lo miraste cuestionando sus intenciones, pero lo viste con la mano extendida y pensaste: ¿qu茅 es lo peor que puede pasar?
Una extra帽a luz te ciega y cuando recuperas la vista te das cuenta de que las cosas han cambiado. Ya no est谩s en medio de la multitud. Est谩s en un pasillo lateral, detr谩s de las cortinas del escenario. Frente a ti est谩 el Spider-Man del concurso, todav铆a con la m谩scara a medio subir. Pero lo que realmente te hiela la sangre es mirar hacia abajo. Pechos. Firmes, redondos, empujando un traje blanco y negro perfectamente ajustado. Caderas anchas. Piernas largas. Cabello largo y rubio que cae hasta los hombros. Est谩s dentro del cuerpo de una cosplayer de Spider-Gwen. Intentas retroceder. El cuerpo no se mueve. Intentas gritar. ¡¿Qu茅 mierda es esto?! ¡Su茅ltame! Lo que sale de la boca es un jadeo suave y emocionado: —Oh, vaya… hola. (¿qu茅 carajos estoy diciendo?) Spider-Man se acerca, se quita la m谩scara por completo y sonr铆e. —As铆 que fuiste t煤 la que desempat贸 a mi favor. Gracias, Gwen. Te toma de la cintura. El cuerpo se deja hacer. De hecho, se acerca m谩s, pegando los pechos contra su pecho. —No quiero esperar m谩s… (¡espera un momento! ¡esto no est谩 bien!) Te lleva detr谩s de unas cortinas m谩s privadas. El ruido del concurso se vuelve lejano. Te empuja suavemente contra una mesa de utiler铆a y te da la vuelta. Sientes c贸mo el traje se rasga por detr谩s dej谩ndote completamente expuesto ante 茅l. El aire fr铆o te roza la vagina ya h煤meda. —Hazme tu mujer… (¡soy un hombre, carajo! ¡para!) 脡l suelta una risa baja, todav铆a medio en personaje. —Con gran poder… viene una gran responsabilidad. Y ahora mismo mi responsabilidad es follarte como se debe. Sientes la punta gruesa de su polla rozarte. Empuja. Entra de un solo movimiento. El estiramiento es brutal. T煤 gritas por dentro; por fuera solo sale un gemido largo y roto de placer. Te agarra de las caderas y empieza a embestirte en posici贸n de perrito, profundo, constante, haciendo que los pechos reboten con cada golpe. —M谩s duro… f贸llame m谩s duro, Spidey… (¡para… por favor…!) 脡l obedece. Las embestidas se vuelven m谩s fuertes, m谩s profundas. Cada vez que toca ese punto dentro de ti, una descarga de placer te recorre entera, oblig谩ndote a apretarte alrededor de su polla. El cuerpo tiembla. T煤 odias cada segundo… y al mismo tiempo no puedes escapar de las sensaciones. —Tan apretada… —gime 茅l—. Mi Gwen personal. Se corre dentro. Lo sientes todo: cada pulso, cada chorro caliente llen谩ndote. Cuando se retira, el semen empieza a escurrir por el muslo, manchando el traje blanco. Te da una palmada suave en el culo y se acomoda la m谩scara. —Gracias por el voto. Nos vemos pronto. Se aleja. T煤 sigues atrapado, temblando, con las piernas d茅biles y el semen caliente resbalando. Tu cuerpo empieza a recobrar un poco el control, puedes moverte y lo primero que intentas es averiguar si hay una forma de volver, las piernas aun te tiemblan pero puedes caminar. Te mueves en direcci贸n a un tel茅fono cercano e intentas llamar a tu n煤mero. Quieres saber qu茅 fue de ti y d贸nde est谩 tu cuerpo. Marcas los d铆gitos en la cabina pero algo extra帽o ocurre, cuando contestan del otro lado no eres t煤, se trata de aquel cosplayer, marcaste su n煤mero por instinto del cuerpo en lugar del tuyo. Ya lo entendiste. No importa que hagas, tu cuerpo siempre te impedir谩 volver a tu vida anterior. — Hola bebe, ¿de verdad me vas a dejar as铆? (que carajos?, esto no era lo que yo quer铆a decir) — No te preocupes hermosa, me encantan las mujeres impacientes. ¿Qu茅 tal si continuamos la acci贸n en mis aposentos? Intentas colgar y huir, pero justo en ese momento tu visi贸n se nubla por completo y al recuperar la compostura caes en cuenta de que no importa c贸mo lo mires, no tienes salida. Porque donde quieras ir, tu cuerpo se mover谩 para buscarlo a 茅l. Ep铆logo – Tres semanas despu茅s Llevas tres semanas saliendo con 茅l. Cuando no est谩, puedes controlar el cuerpo. Caminar, hablar, mirarte al espejo y odiar/amar lo que ves. Pero nunca puedes hacer nada real para recuperar tu identidad. No hay correos que enviar, no hay denuncias que funcionen, no hay forma de demostrar que dentro de esta Spider-Gwen hay alguien m谩s. El cuerpo se niega a traicionarse a s铆 mismo. Y cada vez que 茅l llega… El cuerpo ya sabe lo que tiene que hacer. Te arrodillas. Le bajas el cierre. Lo miras desde abajo con esa sonrisa de Gwen y dices, con una voz que ya no es del todo tuya: —Hola, h茅roe… ¿me vas a follar otra vez? Y t煤, desde adentro, solo puedes gritar en silencio mientras el cuerpo se ofrece, una vez m谩s, a su preciado Spider-Man.
Una extra帽a luz te ciega y cuando recuperas la vista te das cuenta de que las cosas han cambiado. Ya no est谩s en medio de la multitud. Est谩s en un ba帽o del centro de convenciones, frente al espejo. El reflejo te muestra una mujer de cabello rubio con dos coletas desordenadas, maquillaje de Harley Quinn perfecto y un traje completo rojo y negro de los c贸mics: ajustado, de una sola pieza, con el escote pronunciado, la espalda descubierta y el s铆mbolo del diamante negro en el pecho. El spandex se clava entre las piernas y resalta cada curva. Tocas tus nuevos pechos y en lo irreverente de la escena los dejas salir, ves como con un toque ligero tus pezones se ponen erectos, la nueva sensaci贸n es tan abrumadora que liberas un gemido suave cuando los vuelves a poner en su sitio. Intentas apartarte del espejo. El cuerpo, en cambio, se muerde el labio inferior y suelta una risita aguda. Sales del ba帽o todav铆a aturdido. Apenas das dos pasos por el pasillo cuando una mano grande te agarra de la mu帽eca y te arrastra dentro de un camerino vac铆o. La puerta se cierra con pestillo. Frente a ti est谩 el Batman del concurso, todav铆a con la capa y la m谩scara puesta. Se quita solo la parte inferior de la careta, dejando ver una sonrisa oscura. —As铆 que fuiste t煤 la que desempat贸… Qu茅 detalle, Harley. El cuerpo se gira de inmediato, balanceando las caderas con una naturalidad obscena. —Hola, papi… (¿qu茅 carajos est谩s diciendo?) —¿Viniste a castigarme por ser tan mala? (¡cierra la puta boca!) Batman te empuja contra la mesa de maquillaje del camerino. Te sube de un tir贸n sobre la superficie, levanta una de tus piernas y la apoya sobre su hombro. El traje rojo y negro se desliza hacia un lado, dejando la vagina completamente expuesta. —M铆rate… toda lista para m铆. Empuja. Entra de un solo movimiento. El estiramiento te arranca un grito que el cuerpo convierte en una risa jadeante. —M谩s fuerte, papi… r贸mpeme (¡para, soy un hombre!) Empieza a follarte ah铆 mismo, con una pierna levantada, embestidas profundas y controladas. Cada embestida hace que el traje cruja y que los pechos reboten dentro del spandex. T煤 solo puedes sentir cada cent铆metro entrando y saliendo mientras el cuerpo pide m谩s. Despu茅s de varios minutos te baja de la mesa y te obliga a arrodillarte. El cuerpo obedece con entusiasmo, abriendo la boca antes siquiera de que 茅l se la pida. —Mmmh… qu茅 rica est谩 tu polla, papi (no… no quiero esto…) Los pensamientos de ella empiezan a filtrarse: risas, im谩genes sucias, un deseo desordenado que no es tuyo. “Quiere que le chupe la verga… quiere correrse en mi cara… soy su putita…Me encanta…” Esos pensamientos se mezclan con los tuyos, corrompi茅ndolos. La boca se abre sola. Sacas la lengua. Lo tomas entre los labios y empiezas a chuparlo con ganas, profundo, baboso, mir谩ndolo desde abajo con los ojos de Harley. Tu cuerpo se mueve con una naturalidad incre铆ble, no puedes hacer nada mas que observarte a ti mismo chupando una verga con aquella destreza digna de una puta veterana, hambrienta y desesperada por chupar una verga. No hay espasmos en la garganta, ese cuerpo est谩 en su estado natural y tu no puedes ni siquiera asquearse por lo que haces, en su lugar sientes una corriente de placer que se libera por todo el cuerpo, se siente bien aunque no quieres admitirlo y te aferras a la idea de ser hombre. Claro que si alguien te viera ahora mismo no pensar铆a en ti como un hombre ni por asomo. —M谩s profundo… 煤same la garganta (¡detente de una vez!) 脡l te agarra de las coletas y empieza a usar tu boca. Sientes cada embestida en la garganta, el sabor, la saliva corriendo por la barbilla. El debate interno se va perdiendo. Cada vez es m谩s dif铆cil distinguir qu茅 piensas t煤 y qu茅 piensa ella. Cuando se corre, lo hace directo en la boca y en la cara. Sientes los chorros calientes peg谩ndote en la lengua, en los labios, en las mejillas. El cuerpo se queda arrodillado, con la boca abierta, tragando lo que puede y dejando que el resto le escurra por el ment贸n. Batman se acomoda el traje, te mira desde arriba y murmura: —Buen trabajo, Harley. Gotham te necesita… y yo tambi茅n. Sale del camerino. T煤 sigues arrodillado, con el semen fr铆o empezando a secarse en la cara y la terrible certeza de que algo dentro de esta mente ya no es solo tuyo. Ep铆logo – Cuatro d铆as despu茅s Solo han pasado cuatro d铆as. Y ya est谩s roto. El cuerpo de esta Harley no necesita semanas. Es una puta natural. Cuando est谩s solo puedes controlarlo… m谩s o menos. Puedes caminar, puedes hablar, puedes mirarte al espejo y odiar lo que ves. Pero en cuanto aparece cualquier hombre, el cuerpo se ofrece solo. Ya no hay pelea interna. Ya no hay gritos. Solo una aceptaci贸n vac铆a y h煤meda. Anoche hubo un gangbang. Con una c谩mara preparada para una grabaci贸n amateur. Seis tipos. Uno de ellos llevaba una m谩scara de Batman barata. El cuerpo re铆a, ped铆a m谩s, abr铆a las piernas y dec铆a cosas como “r贸mpanme como la puta que soy”. Al final estabas llena de semen, con la cara hecha un desastre y una sonrisa idiota pegada a los labios. Y lo peor es que, por primera vez, no gritaste por dentro. Ahora lo entiendes. No sirve de nada gritar, el cuerpo no es tuyo. Harley Quinn siempre fue el personaje con m谩s potencial desperdiciado del cine. Pensaste Excepto en el cine para adultos. Te corregiste Porque ah铆… ahora s铆 est谩 liberando todo su potencial en las formas m谩s bizarras y placenteras posibles. Despu茅s de todo como dijiste eres la loca atractiva. Y t煤 ya no est谩s tratando de salir. Sabes que no puedes salir. Solo esperas el pr贸ximo turno.
Una extra帽a luz te ciega y cuando recuperas la vista te das cuenta de que las cosas han cambiado. Ya no est谩s en la convenci贸n. Est谩s en una sala de estar sencilla. Frente a ti est谩 el mismo hombre de antes, esta vez sin ninguna sonrisa. Solo molestia. Tu reacci贸n es de incredulidad pero en cuanto tratas de moverte sientes un ligero desequilibrio por lo que te apoyas en una pared para no caerte. Notas que tus manos son diferentes, entonces mir谩s hacia abajo, solo para darte cuenta de tu nueva realidad. Llevas el traje de h茅roe de Ochaco Uraraka: el body rosa y negro perfectamente ajustado, sin casco, el cabello casta帽o recogido en mo帽o. Los pechos empujan la tela el谩stica. Las caderas son m谩s anchas. Entre las piernas solo hay una abertura suave que ya empieza a humedecerse. Tienes control del cuerpo… pero no puedes desobedecerlo. —Te di una oportunidad limpia —dice 茅l con voz fr铆a y cargada de desprecio—. Te ofrec铆 conocer al h茅roe que quisieras. Batman o Spider-Man. Y t煤 me llamaste friki. Me rechazaste como si fuera basura. Da un paso hacia ti, mir谩ndote de arriba abajo. —Como no pudiste decidirte por un h茅roe de c贸mics… ahora vas a ser una hero铆na de manga. Ir贸nico, ¿verdad? El que se cre铆a demasiado bueno para mis “ideas frikis” termin贸 convertido en la cosplayer de una chica de anime. Intentas hablar con tono amenazante: —Cuando salga de esto te voy a partir la madre, imb茅cil. (¿por qu茅 mi voz suena tan aguda?) 脡l suelta una risa corta y humillante. —Claro que s铆. Ahora arrod铆llate. El cuerpo obedece al instante. Te arrodillas frente a 茅l. —S谩came la verga y ch煤pamela. Y no seas grosera. Tus manos se mueven solas. Bajas el cierre, sacas su polla ya dura y la llevas a la boca. Empiezas a chuparla mientras intentas mantener el tono agresivo entre lamidas: —Eres un maldito enfermo… (¿por qu茅 no puedo morderla?) 脡l te agarra del mo帽o y empieza a usar tu garganta con calma, casi aburrido. —Menos insultos y m谩s lengua. As铆 se hace, hero铆na. Cuando se cansa de tu boca te levanta, te tumba en el sof谩 y te abre las piernas de par en par. —Mant茅n las piernas abiertas. Las mantienes. 脡l se acomoda y entra de un solo empuj贸n. El estiramiento te arranca un gemido que intentas convertir en amenaza: —Te juro que… ¡ah! … te voy a matar… (m谩s profundo, no, c谩llate) Te follo duro, sujet谩ndote los muslos, ri茅ndose cada vez que un insulto se te transforma en gemido. Cuando se corre adentro lo hace mir谩ndote a los ojos, disfrutando tu expresi贸n de rabia e impotencia. —A partir de ahora, cuando te llame, vienes. Y dejas de ser grosera. ¿Qued贸 claro? —S铆… (te odio) Por m谩s que no te gustara la idea, esto se sal铆a completamente de tu control. Los d铆as siguientes te fue entrenando y por m谩s que intentaras tu cuerpo no pod铆a evitar responder a su tacto, sus caricias o sus ordenes. Su palabra para ti era como una ley, una de la cual no escapas ni rompes, era sumisi贸n en contra de tu voluntad, cada que le daba hambre te ordenaba cocinar y tu lo hacias, cada que quer铆a algo te lo ped铆a y su forma de agradecer era dandote duro en cualquier lugar de la casa. Es curioso que todo esto pasara porque no pudiste o no quisiste escoger a uno de los 2, si cualquiera de los 2 estuviera ah铆 te ayudar谩, ojala batman descubriera d贸nde est谩s o spider-man te salvara de ese monstruo. Claro, so帽ar est谩 bien. Pero en a煤n en esta situaci贸n no podr铆as elegir quien seria mejor opci贸n. Piensas que tal vez si hubieses elegido a alguno cuando ten铆as la oportunidad, o bueno, conociendo a este hombre sabes que no es as铆. Ep铆logo – Cinco d铆as despu茅s Est谩s en su cuarto otra vez. Llevas un uniforme de animadora naranja y blanco, con pompones en las manos. Saltas y los agitas exactamente como 茅l orden贸, sonriendo mientras hablas en voz alta con tono alegre: —¡La verga de mi due帽o es incre铆ble! ¡La m谩s gruesa, la m谩s rica, la que m谩s me gusta chupar! (me quiero morir de la verg眉enza…) Das vueltas, agitas los pompones, muestras tu co帽o levant谩ndote la falda, por ordenes suyas no tienes nada debajo. Por dentro te est谩s odiando, te mueres por la verguenza y la humillaci贸n. (Me estoy acostumbrando… no, no me estoy acostumbrando. Soy un hombre. Soy un hombre. Lo odio. Lo odio. Lo odio.) De pronto dejas de saltar y lo miras con el ce帽o fruncido, recuperando el tono agresivo: —Soy un hombre, mi se帽or. Y cuando salga de este cuerpo te voy a… 脡l no te deja terminar. Te agarra de la cabeza, te somete sobre la cama y te empala la boca con su polla hasta el fondo, call谩ndote de un golpe. Apenas y puedes respirar, as铆 que lo miras suplicando que se detenga, no puedes hablar, el se compadece de ti y te deja ponerte sobre tus rodillas, sin embargo no deja que te detengas y ahora ya sabes lo que sigue. Sigues chupando hasta m谩s no poder, no puedes evitarlo, piensas que una queja puede ser peor en esos momentos, te dice que te dejar谩 libre si lo haces correrse en tu boca. No te llena de orgullo pero es la primera vez desde que llegaste que te ofrece una salida de escape, entonces empiezas a cupar con m谩s intensidad, como si tu vida dependiera de ello. Te sujeta la cabeza y sientes como algo caliente est谩 llegando, lo recibes con gusto si esto te deja escapar, o eso piensas. Finalmente te lo tragas. — Ya est谩, ahora cumple con tu palabra y lib茅rame. Le dices con un tono desafiante — Espera un momento, mu帽eca. Te dije que te liberar谩 pero no te dije cuando. — Eres un imb茅cil, hijo de puta cobarde. Te voy a matar aunque sea lo 煤ltimo que haga desgraciado infe… —Basta de groser铆as. A cuatro patas. Y sigue con la actitud de animadora, sabes que me gusta como lo haces. Y mejora esa actitud, no quiero que seas grocera. Te pones en cuatro. Miras hacia atr谩s, todav铆a con la sonrisa forzada de animadora, y dices con vocecita alegre: —¡Vamos, due帽o! ¡脷same m谩s duro! ¡Tu animadora favorita te necesita! (hijo de puta… maldito… ojal谩 se te seque…) Pero la orden de no ser grosera te impide soltar ni un solo insulto en voz alta. Solo puedes gemir y pedir m谩s mientras 茅l te embiste. Poco a poco te vas acostumbrando. Y como no elegiste a ning煤n h茅roe… ninguno va a venir a salvarte.
Hola a todos, ya estamos a mitad de camino, por eso quer铆a hacer una din谩mica un poco diferente para ustedes, con un formato mas interactivo. ¿Qu茅 les pareci贸?
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